La crisis en el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) ha tomado una pendiente que, según la Asociación de Empresas Industriales de Herrera, amenaza hasta la adopción de modelos como la Estrategia Nacional de Desarrollo.
Así de grave la evalúa el presidente de la entidad, Víctor Castro, quien considera que el conflicto plantea la urgente necesidad de una reforma que ayude a los partidos a abrazar principios éticos y filosóficos, a fin de convertirse en verdaderos órganos al servicio del desarrollo, el bienestar y el fortalecimiento de las instituciones.
Y todo porque el clientelismo, el rentismo y la falta de racionalidad han permeado, desde su punto de vista, el sistema político.
La preocupación es digna de tomarse en cuenta si en verdad se desea convertir a República Dominicana en un Estado democrático que promueve la equidad, la igualdad de oportunidades, la justicia social y que gestione y aproveche sus recursos para desarrollarse en forma innovadora. Y la verdad es que las señales que emanan de la crisis del PRD no son nada auspciosas.

