Aires de malestar soplan por los predios del Poder Judicial con la creación de dos asociaciones de magistrados para luchar por los derechos de sus miembros. Katia Miguelina Jiménez, de la Corte de Apelación del Distrito Nacional y presidenta de la Fundación Jueces para la Democracia, denunció el miércoles que había aprestos para reprimir con traslados a los miembros de esas entidad. Si bien la denuncia ha sido desmentido por el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Subero Isa, es obvio la tensión que prima en los predios judiciales. La formación de una segunda asociación de jueces, autodefinida democrática e incluyente, denota la división que reina entre los encargados de administrar justicia. Aunque los objetivos son prácticamente los mismos, se ha advertido que la división podría responder a intereses de tipo político o que de lo contrario se corre el riesgo de que puedan ser penetradas por la política. La denuncia de la magistrada Jiménez representa una nota preocupante sobre el malestar que gira en torno a los tribunales.

