El Gobierno ha quedado mal parado con la condena a República Dominicana por la desaparición del profesor universitario Narciso González (Narcisazo). En lugar de profundizar la investigación para establecer responsabilidades por el caso de Narcisazo, se decantó por una tesis absurda, como la de que el educador pudo haberse suicidado. De ahí que la Corte Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) concluyera que el Estado no hizo una investigación efectiva, además de incumplir su obligación de prevenir y sancionar la tortura. La desaparición del profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y autor de la columna El pueblo se queja en versos fue reportada el 26 de mayo de 1994, y desde entonces nada se ha sabido de su paradero. En una de las últimas audiencias el Gobierno sustentó la tesis del suicidio, bajo el supuesto de que el también periodista padecía de depresión. Pero sin el cadáver ni autopsia la tesis se desmoronó. Ahora también hay que indemnizar a los familiares por la evidente dejadez en el caso.

