La Junta Central Electoral (JCE) tendrá que hilar fino para sortear la tensión derivada de las votaciones del domingo. La muerte de un dirigente perredeísta durante incidentes ocurridos en Las Guáranas, San Francisco de Macorís, indica lo enardecida que están las pasiones. Si algo tiene que procurar la Junta en esta etapa del proceso es que la revisión de actas y recuento de votos se efectúen con la mayor transparencia, para que los resultados finales no dejen espacio a la menor duda. No se puede negar que este proceso estuvo signado por una amplia gama de irregularidades expuestas hasta por observadores internacionales. Las protestas e impugnaciones no pueden verse como el simple derecho al pataleo, sino como resultado de prácticas que pudieron alterar los resultados del proceso. Siempre quedarán residuos de insatisfacción, pero ha de tenerse en cuenta que la transparencia es vital para concluir una jornada cargada de tensiones. El momento es para proceder con la mayor ecuanimidad. En todas las circunstancias.

