Son muchas las informaciones que cruzan y entrecruzan en torno al polémico caso de Bahía de las Águilas. Ahora se sabe que la acción penal por el alegado fraude con los títulos de ese santuario quedó extinguida por decisión de un tribunal, decisión que el Ministerio Público intenta revocar mediante recurso de casación.
Al Estado no le quedó otro camino que recurrir por vía civil en difícil esfuerzo por recuperar esos terrenos.
¿Por qué el Ministerio Público expresó desinterés por un caso de esa magnitud? También se afirma que el acuerdo transaccional que propuso y luego desestimó el presidente Medina con ocupantes de esos predios había sido ya firmado y notariado desde el 15 de enero. ¿Por qué una decisión que se adoptó a mediados de enero se informó al país más de un mes después? La otra información se refiere a que la Procuraduría General ha creado un equipo para defender Bahía de las Águilas, como si no fuera el mismo Ministerio Público que desistió perseguir a los ocupantes de esos predios.
La verdad es que sobre Bahía de las Águilas se han hecho y dejado de hacer muchas cosas, por lo que hace falta desvelar el telón completamente y permitir que salgan macos y cacatas.

