La tragedia acaecida el viernes en el balneario Salto de Baiguate, Jarabacoa, donde se ahogaron dos estudiantes que participaban en una excursión de un colegio de Santiago, obliga a la Secretaría de Educación procurar mecanismo de control y fiscalización sobre actividades extracurriculares que realizan centros educativos privados y escuelas públicas, la mayoría de las cuales se convocan en forma compulsiva o con la promesa de incrementar las calificaciones de los estudiantes.
Es el triste caso del colegio La Unión, del sector Monte Rico, de Santiago, cuya dirección convocó a una excursión al señalado balneario y adelantó que los estudiantes que asistieran tendrían un premio de 40 puntos adicionales en su calificación del mes. Los estudiantes Víctor Sterling de León y Alvaro Díaz Santos se ahogaron cuando uno trató de salvar al otro que a su vez socorría a otra compañera en riesgo de ahogarse. Asociaciones de padres están con el grito al cielo ante las frecuentes excursiones y giras que organizan escuelas y colegios, sin la supervisión de personal entrenado, como salvavidas o socorristas, lo que eleva el riesgo de que se repitan desgracias como la de los dos adolescentes ahogados. Es abusivo que se obligue a padres y tutores a conceder permiso a sus hijos para asistir a una excursión de alto riesgo, bajo la amenaza de que se penalizarían las calificaciones del estudiante en caso de ausencia. La tragedia del Salto de Baiguate obliga a una inmediata intervención de la Secretaría de Educación.

