Los españoles que en vísperas de las elecciones de mañana ocupan la Puerta del Sol y otras plazas emblemáticas de España no sólo desafían a las autoridades, sino que cuestionan el sistema. Se han negado a dejar los lugares pese a la orden de la Junta Electoral Central. Pero los líderes políticos, por mero oportunismo, se han identificado con los reclamos de los indignados, lejos de exhortarlos a que respeten la ley. La crisis económica ha hecho estragos en España, que registra alrededor de un 20 por ciento de desempleo. La falta de trabajo y la sumisión a la banca y organismos internacionales son algunos de los factores que ha generado el movimiento que se ha propagado como reguero de pólvora. Las elecciones autonómicas y municipales de este domingo son cruciales para las presidenciales de 2012. El Partido Popular, de derecha, se perfila como amplio favorito para arrasar con el gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Pese a los cuestionamientos contra la clase política no se vislumbra que las protestas alteren la intención del voto.

