María Rosa Almánzar, quien falleció ayer a los 75 años de edad, era un símbolo de la comedia en República Dominicana. Se consagró en la actuación en el cuadro de comedias Romance Campesino por su papel de Ciriaca, la criada que mantenía unos amores prohibidos con Felipito, encarnado por el desaparecido Julio César Matías. Para esa época, en que la radio constituía el medio más importante de comunicación, Romance Campesino, protagonizado por Luis Mercedes Miches y Antonia Colón como Macario y Felipa, y el Suceso de Hoy, que narraba y dirigía Manuel Antonio Rodríguez (Rodriguito) eran dos de los espacios de más audiencia en el país. Pero la comediante no se quedó en el pasado, sino que desde que la televisión desplazó a la radio se estableció como una de las más aclamadas comediantes en su papel de Sirita, en el cuadro de El Show del Mediodía. Con su muerte el país pierde el último ícono de una pléyade de artistas que, gracias a su talento, brillaron en diferentes épocas. La nación disfrutó de muchos momentos de alegría. Paz a sus restos.

