Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

La captura de los presuntos homicidas de la odontóloga Rosanna Liriano, muerta de un balazo el 10 de este mes frente a su residencia del Mirador Sur, constituye un respiro para sus deudos y para la sociedad. Era motivo de perturbación que anduvieran por las calles personas capacaces de quitar la vida, con la mayor sangre fría, a una profesional indefensa. La Policía dijo que dos de los victimarios de Liriano, de 31 años de edad, admitieron su participación en un suceso que conmovió a la población. La profesional regresaba de una iglesia evangélica cuando fue interceptada por los victimarios. Un crimen con componentes tan estremecedores  en modo alguno podía quedar impune. Por más que sea su misión bien vale anotar un punto a la Policía por la captura de los presuntos victimarios, quienes han sido identificados como Yamil Abreu Montero y Ray Amín Peña Balbuena. Que reine la justicia ya era lo único que podía esperarse para tranquilizar a los familiares de la odontóloga y a la población sobre un crimen cruel y espantoso.

El Nacional

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