El alto índice de deserción escolar se convierte en el drama mayor del maltrecho sistema educativo nacional, porque cada vez es mayor el número de niños y adolescentes que abandonan la escuela para formar parte de ese enorme núcleo poblacional sin horizonte.
Más de 180 mil niños y adolescentes desertaron el año pasado de planteles escolares, de los cuales 24 mil cursaban estudios en centros educativos privados. Los presagios son aún peores, pues se calcula que más de 200 mil abandonarán la docencia este año, incluidos más de 33 mil pertenecientes a colegios privados. Son muchos los factores que se señalan como causa de tan traumática situación, pero se resalta la inversión de valores como el factor básico, lo que indica que el mal que la causa es todavía peor, pues se afirma que padres ni estudiantes ven en la escuela el camino idóneo para triunfar, sino que se prefiere la forma fácil de obtener dinero y escalar peldaños sociales, la mayoría vinculada con el crimen. Se admite que la baja calidad en la enseñanza pública y las altas tarifas en los colegios privados son causas relevantes de la deserción escolar, pero no hay dudas de que la crasa debilidad en la institución familiar prisionera hoy de anti valores es el motivo principal por el que tantos niños y adolescentes abandonan las aulas.

