Ofrecen un magnífico ejemplo las entidades comunitarias que se han propuesto rescatar las márgenes de los ríos Ozama e Isabela. Que no cuenten con el respaldo que amerita una labor tan encomiable no debe desalentar a los voluntarios que limpian las corrientes acuíferas.
Lo deseable, sin embargo, es que las autoridades no dejen solos a los barrios que bordean los ríos en un trabajo que supone más que buena voluntad. Estos días las aguas del Ozama y del Isabela se han cubierto de lilas. Además de la liberación de desperdicios entidades de La Ciénaga, Los Guandules, 24 de Abril y otros barrios buscan a orientar a la población para que no tire basura ni contamine las aguas. Hace falta que la gente se involucre en la protección y defensa de patrimonios naturales y públicos. Se espera que las entidades comunitarias no sólo cumplan su propósito de limpiar las márgenes de los ríos, sino que su loable ejemplo cale en diferentes sectores. Con su labor ofrecen un ejemplo útil y saludable en beneficio del medio ambiente, digno de imitarse.

