Hay que preguntarse si los mil 700 millones de dólares que el Fondo Monetario Internacional (FMI) desembolsa por partidas al Gobierno tienen como destino algún barril sin fondo, pues parte de esos recursos son usados para el pago de deuda, lo que quiere decir que se intenta suplir un crédito con otro crédito, como es el caso de los cien millones de dólares que ya fueron destinados a la interminable deuda del sector eléctrico. En unos días el FMI erogará otros US$37.0 millones, en cumplimiento con el acuerdo Stand by firmado por el país con ese organismo crediticio. Falta saber el destino que se dará a ese dinero y a los otros desembolsos de este año que sumarán 150 millones de dólares, porque bueno es precisar que esos fondos tienen la calidad de préstamo y no de dádivas. Se habla de que los mil 700 millones de dólares serían para aplicar un mentado programa anti cíclico que reactive la economía, pero de los primeros 300 millones, cien fueron a parar al sector eléctrico en pago de deuda. Ojalá que tanto dinero no se vuelva sal y agua.

