Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Con motivo de celebrarse ayer el Día Nacional del Inmigrante la ocasión es propicia para reconocer los valiosos aportes de familias llegadas de otras latitudes al desarrollo económico y social del país. Españoles, italianos,  árabes, cubanos, haitianos, chinos y cocolos han dejado su impronta en  la industria, el comercio, la educación, las bellas artes, la agricultura y el deporte, así como en el quehacer político. La particularidad que exhibe hoy República Dominicana evidencia la positiva repercusión de las migraciones, en todos los aspectos. Porque el país no sólo ha dependido del trabajo de los extranjeros  que se han establecido en el territorio, sino de las remesas de compatriotas que se han marchado a explorar nuevos horizontes. Homenajear a un inmigrante, al que muchos países deben tanto, sobre todo de la región, es un acto de justicia. Sólo hay que examinar el aporte de familias de origen extranjero en cada sector de la economía o de la vida social. Parte del orgullo de Estados Unidos es reconocer que es una nación de inmigrantes.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación