Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Comprobado que el cadáver encontrado el 17 de abril en las márgenes del río Isabela corresponde al niño Rafael Eduardo Joudain y que la causa de la muerte fue por asfixia, lo que queda ahora es establecer responsabilidades. Precisar los detalles era la excusa que solía enarbolar la Policía para avanzar en las investigaciones de un caso que ha acaparado la atención de la opinión pública. La madre ha reiterado que no culpa a nadie de la muerte de su hijo, pero tratándose de un crimen, como ha declarado la Policía, hay que hallar a los presuntos culpables y traducirlos a los tribunales. El infante fue dado por desaparecido de su residencia en el sector Invivienda el 14 de abril y tres días después fue encontrado un cadáver con sus mismas características. La prueba de ADN determinó que se trataba del niño. La parsimonia de la Policía deja una estela de confusión, a tal punto que se sospecha que encubre a alguien sobre un suceso en torno al cual está detenido un vecino, el taxista Justo Félix Sandoval Acosta. Pero el caso no puede quedar impune.

 

 

 

El Nacional

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