El grado del terremoto que significa subir un 14 por ciento a los precios de los servicios que ofrecen las clínicas privadas puede medirse en un estudio que ha revelado que el 17 por ciento de los pacientes afiliados al Régimen Contributivo del Seguro Familiar de Salud, no puede acudir a esos centros por imposibilidad de cubrir el alto importe del co pago, que asciende en promedio a un 29 por ciento de la factura. Eso quiere decir que por cada cien pesos que facturan las clínicas, el paciente asegurado debe cubrir 29 pesos, lo que obliga a 17 de cada cien enfermos a cobijarse en hospitales públicos. Hay que imaginarse qué sucedería si la Asociación de Clínicas Privadas insiste en propinar el garrotazo de un 14 por ciento de aumento en todos sus servicios. Es por eso que se reclama la intervención de las autoridades para evitar esa masacre contra la clase media y otros sectores de la población, que no tendrán más remedio que caerse muertos. Ahora, el presidente de la Asociación de Clínicas, Rafael Mena, anuncia que esa entidad solicitará amparo ante un tribunal por lo que considera una violación a la ley en que incurren las autoridades. Es la ciudadanía que debería reclamar auxilio ante la intención de ese gremio de causar una masacre.

