La tragedia en que murieron los dos pilotos que participaban el domingo en el Show Aéreo del Caribe no puede reducirse al sentimiento de tristeza. Las autoridades tienen que realizar una exhaustiva investigación para establecer la causa de un accidente que ha consternado a la población.
Hay que determinar si la nave estaba en condiciones técnicas para la acrobacia aérea y si los pilotos no incurrieron en alguna falla. Se ha hablado de que los pilotos Carlos Guerrero Guerrero, de 25 años, y Eduardo Rafael Sánchez Astacio, de 27, no querían volar porque supuestamente estaban libres. Pero lo hicieron, según un hermano de una de las víctimas, de quien dijo no le tocaba volar porque lo había hecho el día anterior, sábado, por instrucciones de un oficial superior. La versión se presta a una de las muchas conjeturas que las autoridades tienen que despejar sobre el suceso.
Que se trate de un accidente no significa que las causas tengan que ignorarse. E incluso otros detalles sobre la intervención de la Fuerza Aérea en el espectáculo.

