Es insólito el giro que han tomado los escándalos de corrupción que se han denunciado en Panamá. La guerra de las cuñas, como se ha denominado el conflicto, estalló en la cúpula del poder político con un intercambio de acusaciones entre el presidente Ricardo Martinelli y el vicepresidente Juan Varela sobre sus responsabilidades en las supuestas irregularidades ventiladas por la prensa italiana. Martinelli acusó a Valera de estar vinculado a una red italiana de corrupción y le sugirió que sea hombrecito y que renuncie. Pero el vicepresidente dijo que es Martinelli quien debe renunciar por sus supuestos nexos con la trama de sobornos y prostitución de políticos y empresarios relacionada con la presunta compra de favores para conseguir contratos financiados con recursos públicos. Cierto es que ha habido muchos conflictos entre presidentes y vicepresidente, pero es inédito que se hayan sacado los trapos sucios, como lo han hecho Martinelli y Valera, a través de una batalla mediática por un escándalo de corrupción a nivel internacional.

