Resulta alentador, en honor a la verdad, el optimismo del magistrado Eddy Olivares sobre una salida satisfactoria al más breve plazo del conflicto en el centro de cómputos de la Junta Central Electoral (JCE). Si bien Olivares se basa en la capacidad como mediador de monseñor Agripino Núñez Collado, cabe presumir que en su percepción intervienen otros factores. Es posible que la presión de la sociedad civil, que últimamente ha vuelto a plantear la remoción de Franklin Frías como director de informática, sea una de las opciones. Pero lo cierto es que, como planteó Núñez Collado, se necesita que la JCE se desprenda de ingredientes que puedan perturbar el proceso electoral. Es innegable que la confianza y la credibilidad son los elementos fundamentales para la celebración de unos comicios libres y diáfanos. La superación del impasse que había surgido en Santiago es un referente para compartir el optimismo del juez Olivares. Pero también la decisión de Núñez Collado de convocar al PRD y al PLD a reanudar el diálogo cuanto antes.

