Alienta conocer que la cúpula de la Iglesia Católica, cónsona con el sentir del pueblo, está preocupada por el incremento de los actos de violencia en el país. Así lo consigna un documento firmado por los miembros del Consejo Permanente de la Conferencia del Episcopado Dominicano, encabezado por el Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, donde los obispos expresan tristeza y rechazo ante la escalada de asesinatos por encargo y muertes injustificadas. Reconforta la reacción del obispado, porque nos ofrece el perfil más humano y aterrizado de su verdadera misión redentora, pero a la vez sorprende su llamado a revisión de la conducta ciudadana, en tiempos en que la misma entidad religiosa, permanece bajo lupa.
Un bien colectivo harían a la comunidad todos los actores sociales, si con frecuencia prestaran su oído, corazón e inteligencia a las expectativas y preocupaciones del pueblo llano. El mismo que los justifica, valida y acomoda. Se hace necesario el concurso de todos para sobrevivir de manera triunfal a estos despropósitos.

