Indiferencia
La Iglesia Católica ha expresado su preocupación por la indiferencia que observa en la población frente a las denuncias de corrupción. La dimensión de los escándalos y el daño de la malversación de los fondos públicos son para que la sociedad tenga un papel más activo, al menos en cuanto a que los responsables sean procesados por los tribunales. Pero la población, como si le importara un comino o estuviera curada de espantos, ni siquiera reacciona. La Iglesia estima que debe evitarse a toda costa que la impunidad se convierta en un hábito, para preservar a la sociedad del abismo. Monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio y otros obispos figuran entre los que han tronado contra la corrupción. A manera de advertencia señala a través de su semanario Camino que la indiferencia es una actitud perjudicial, que contribuye a que las sociedades caven su propia tumba. Las denuncias de corrupción se han incrementado últimamente, pero una gran parte de la población parece no darles importancia, en tanto el poder las relativiza.

