Pienso que una buena parte de los 800 mil millones de pesos (como dije en la primera parte de este artículo, asciende a esa suma el 30% del Presupuesto Nacional que, según el presidente Leonel Fernández, se lleva la corrupción) pueden ser recuperados investigando las fortunas de funcionarios civiles y militares.
Mucha de esa gente llegó al gobierno con una pobreza casi extrema, y hoy tienen riquezas similares a las que acumulan los Jeque árabes que producen petróleo.
Sólo habría que Invertir el fardo de la prueba. A quien no pueda demostrar la procedencia de sus bienes, le serían confiscados y posteriormente será sometido a la justicia por prevaricación y otros cargos.
Si el presidente Fernández quiere obtener más recursos, puede investigar a quienes han ocupado cargos ministeriales y jefaturas policiales y militares en los últimos 20 años.
Para eso, sólo necesita voluntad política, decisión y coraje. (Si quiere más recursos, puede ponerle impuesto al gran capital y recuperar los recursos naturales renovables y no renovables como el oro).
El país tendría dinero para que los diez o doce millones de dominicanos pertenezcamos a la clase media alta.
No tendríamos un solo pobre. No tendríamos analfabetos ni desempleados. La seguridad social sería envidiable. Viviríamos en torres modernas igual a las que hay en la avenida Anacaona.
La República Dominicana se convertiría en uno de los países más seguros del mundo, sin crímenes ni delitos. Seríamos un país rico de gente rica, no un país rico de gente pobre, como ahora.
Esa es mi propuesta. Si el Presidente Fernández se decide, que cuente conmigo. Yo lo dejaría en la presidencia de la República hasta el 2050. ¡Mínimo!

