Como ciudadano de quinta categoría (que pena que no exista sexta categoría) quiero hacerle algunas propuestas al presidente Leonel Fernández para solucionar los problemas económicos de su gobierno sin necesidad de otra reforma fiscal que, como siempre, perjudica a los de abajo y a la clase media que todos los días ingresa al cada vez más numeroso ejército sin fusiles de los pobres.
Con sentido patriótico y revolucionario, le sugiero al presidente Leonel Fernández eliminar todos los déficits de su gobierno con un sencillo plan de austeridad que elimine todas las botellas de la administración pública y los salarios millonarios y demás privilegios de sus funcionarios. No es posible que la nómina del Estado haya pasado de casi 30 mil millones de pesos a más de 70 mil millones.
No hay razones para que el Estado de un país tan pequeño y pobre sea tan grande.
Con solo sanear la administración pública el gobierno se ahorraría por lo menos 20 mil millones de pesos. ¡Qué chulo sería impedir que la Cancillería de la República siga siendo un retrete del Partido Reformista Social Cristiano!
De igual modo, el presidente Leonel Fernández y el PLD se pueden buscar miles de millones de pesos con solo evitar la sobrevaluación en más de un 30% de las obras del Estado.
(Todos sabemos que el edificio de parqueos de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, por ejemplo, no cuesta mil millones de pesos, ni la remodelación del Palacio de Bellas Artes 1,500 millones, como dice el gobierno).
Si el presidente Fernández evita que el 30% del Presupuesto Nacional se quede en los bolsillos de los funcionarios como él mismo denunció antes de llegar al poder, el país se ahorraría más de cien mil millones de pesos al año. De acuerdo con ese cálculo, en los últimos ocho años la corrupción ha costado 800 mil millones de pesos que han podido servir para sembrar el país de escuelas, hospitales, calles, viviendas, trenes, metros, universidades y mil vainas más.

