Hubo un momento en que el nombre de Los Beduinos tenía mayor preponderancia que el del propio Wilfrido Vargas, y eso en su momento era muy peligroso porque ante cualquier asomo de división de la agrupación Wilfrido iba a ser el más perjudicado, de ahí que iniciamos todo un plan de trabajo para relegar el nombre de Los Beduinos.
Lo primero que hicimos fue reunirnos con un grupo de locutores y periodistas para solicitarles que no usaran en la presentación de los discos y en sus crónicas periodísticas el nombre de Los Beduinos y que se resaltara solo el nombre de Wilfrido Vargas. Pero además Wilfrido le exigió a Bienvenido Rodríguez que en la portada de los discos sencillos y las carátulas de los long play no apareciera el nombre de la agrupación.
Todo esto se hizo porque ante el medio artístico y el público en general el liderazgo de Los Beduinos como agrupación con Vicente Pacheco a la cabeza, en ese momento tenía mayor estelaridad que el líder de la agrupación que lo era Wilfrido Vargas.
Después de crear toda una revolución en la música dominicana en los años 70 y llegado los 80, Wilfrido Vargas comienza a caminar por el mundo llevando un nuevo sonido del merengue acompañado de un vistoso espectáculo con la primera orquesta dominicana que presentó credenciales por los más diversos escenarios del mundo llevando como mensaje nuestra identidad musical y cultural.
El trabajo de promotor
Ya bien sustentado por el sello Karen Record de Bienvenido Rodríguez, comienza la gran batalla y nos tocó a nosotros ser el promotor de los primeros grandes éxitos de la orquesta de Los Beduinos, entre los cuales podemos destacar El Semáforo, Las Avispas (versión original, porque hay una segunda donde se destaca el maestro Silvio Fernández), Así Así, Jarro Pichao, No me pise los Zapatos, Eso Ya viene por Ahí, El Calor, Mi Campesino y otra cadena de éxitos que predominaron en la década de los 70 hasta los 80.
Tengo el criterio que como sonido y concepto musical el fenómeno de Los beduinos apenas duró una década de los 70 a los 80, porque a partir de ahí ya Wilfrido había logrado establecer su nombre y su figura con una solidez y un prestigio por encima de la ya apagada imagen de lo que representó como agrupación Los Beduinos. Todo esto como resultado de un trabajo estratégicamente delineado para esos fines.
No podemos dejar de reseñar lo que representó atraer para el lado de Los Beduinos una serie de comunicadores que por su credibilidad y prestigio sumaron simpatía para la agrupación, como es el caso de buen amigo Joseph Cáceres, quien además fue asesor en muchas Planificaciones estratégicas que se realizaron que dieron éxitos y excelentes resultados en la consolidación del buen nombre de Wilfrido Vargas y Sus Beduinos.
Joseph Cáceres, por muchos años fue el productor del programa televisivo Wilfredo en Vivo. Excelente plataforma de proyección de lo que era movimiento musical desarrollado por Wilfrido Vargas.
Más que por interés económico mi partición con Los Beduinos estaba sustentada en la simpatía que despertó en mi lo innovador, lo atrevido, lo revolucionario, lo vanguardista de las creaciones musicales de Wilfrido Vargas. El sonido Beduino marcó a toda una juventud que se vio reflejada en su expresión musical, y que le dio la oportunidad de tener un sonido, un concepto que le reflejaba su identidad generacional.
Mi primer salario con la agrupación de los Beduinos alcanzó la insignificante suma de 60.00 pesos mensuales y la asignación de $5 pesos semanales para echar gasolina; imagínense ustedes si eso era un dinero atractivo, significativo para provocar en mí la pasión y el entusiasmo que despertó en nosotros llevar el orgullo de ser un Beduino más, sin subir a la tarima.

