El próximo gobierno tendrá que tomar medidas históricas, en términos económicos, porque la situación a heredar podría provocarle un ágil desgaste en su popularidad. Lo primero sería concienciar a la población sobre el país que recibe.
Cuando Leonel Fernández entregue el poder, en agosto del año 2012, la deuda externa sería de aproximadamente 23 mil millones de dólares. Más del 40 por ciento de las recaudaciones sería destinado a su pago.
¿Qué hacer? Posiblemente sea la pregunta que se formule el nuevo jefe de Estado.
En los últimos tiempos, hemos estado dependiendo, fundamentalmente, de la economía de servicios. Entiéndase: remesas, zonas francas y turismo. Sobre las remesas, poco podría hacerse para incrementarlas, porque las mismas dependen de la situación de Estados Unidos, España y otros países. Las zonas francas han estado quebrando, por los grandes obstáculos que atraviesan. Son los mismos inconvenientes que tiene el sector agropecuario.
Si desaparecen los obstáculos, esos sectores podrían resurgir. Mientras tanto, creo que estamos en capacidad de obtener mayores beneficios a través del turismo, por nuestra condición de isla, el clima y los atractivos recursos naturales.
Lógico, para incentivar el turismo se requiere mayor seguridad ciudadana y un servicio eléctrico más eficiente. Esos dos aspectos constituyen una retranca para la entrada de un mayor flujo de turistas al país.
El nuevo gobierno necesariamente tendría que reducir el gasto fiscal, empezando por un significativo recorte de la nómina pública. Tendría, además, que buscar nuevas alternativas energéticas, para reducir el peso que significa la alta factura petrolera.
