Las Pruebas Nacionales volvieron a sonar la alarma sobre las debilidades de los estudiantes en ciencias y matemáticas. Los porcentajes que reprobaron las materias son tan elevados como los que las aprobaron a regañadientes durante un año que no se caracterizó por grandes traumas.
Un desglose de los datos de seguro que daría como resultado que la mayor parte de los aprobados corresponde a colegios privados, lo que indica que en el sector público las reprobaciones serían escandalosas.
La evaluación puede deducirse incluso de la declaración de la directora de Pruebas Nacionales del Ministerio de Educación Ancell Schker, en el sentido de que los datos revelan la inequidad social que prevalece en el país.
Aunque, sin que nadie se llame a engaño, la esencia del gravísimo problema, peor todavía en ciencias y matemáticas, está en un sistema clientelista y burocratizado, en que la enseñanza está relegada a un segundo plano. Como se ha evidenciado.
