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Este 2020 es un año especial, porque, reducidos los dígitos, está normado por el número 22, la más alta vibración de la Numerología para bien y para mal. Precisamente 220 han sido los temblores en Puerto Rico, entre ellos dos con carácter de terremoto de seis puntos en la escala Richter.
Los temblores suceden ahora en el oeste del país, e incluyen a Ponce y La Parguera, aéreas de tradicional resistencia política al estado colonial. Ya antes, dos huracanes acabaron con la región Este, dejando a la isla con más de cuatro mil muertos, y provocando la emigración de medio millón de boricuas hacia Estados Unidos.
Hurgando, el mundo espiritual concluye que estos fenómenos no son causados por la “negatividad” de los boricuas, sino por la determinación norteamericana de no otorgarle a Borinquén su independencia, y convertirla en otro Hawái, aunque esto signifique en un primer momento destruirla físicamente para luego reconstruirla a imagen y semejanza.
¿Ciencia ficción?
En enero de 1999 el Parlamento Europeo, en su resolución sobre Medio Ambiente, Seguridad y Política Exterior responsabilizo al sistema estadounidense de manipular el medio ambiente con fines militares y exhortó la creación de un Convenio Internacional que prohíba el desarrollo de lo que califica como “La máquina del clima”, llamada TESLA, sigla para “Tecnología de Pulso, Plasma y Sónico Electromagnético”. Según ellos, esta máquina también denominada HAARP, tiene “la capacidad de provocar inundaciones, huracanes, fuegos, terremotos, desintegrar objetos, e incluso cambiar patrones cerebrales, inducir conductas y producir enfermedades biológicas”.
Según su investigación:
1.-Se ha desarrollado un diagrama de sucesión lineal de terremotos que casualmente se producen todos a la misma profundidad, configurados por satélites que generan progresiones concentradas de frecuencias en puntos determinados llamados Hipocampos.
Venezuela-8 de enero 2010, profundidad: 10 kilómetros. Honduras: 11 de enero del 2010, profundidad 10 kilómetros.
Haití, 12 de enero. Profundidad 10 kilómetros.
Afirman que La Marina estadounidense ya había experimentado esta técnica alrededor de la ciudad de Eureka, en California, con un terremoto de 6.5, sin causar muertes.
Su próxima experimentación, en El Caribe, fue en Haití, provocando la muerte de entre 200 y 300 mil haitianos. Los chinos están investigando si el terremoto de Sichuan, el 12 de Mayo de 2008, de una magnitud de 7.8 Richter, fue también creada por esa radiofrecuencia, la cual manipula la IONOSFERA con ondas de alta frecuencia desde un complejo de antenas en Alaska.

