El gasoducto de 50 kilómetros construido con una inversión de cien millones de dólares permitirá la inserción al sistema de generación eléctrica de 750 megavatios, una producción similar a la esperada en el complejo eléctrico Punta Catalina, que fue construido con una inversión superior a los US$2,300 millones.
Tiene razón el presidente Danilo Medina al señalar que ese gasoducto, al que se le agregará la construcción de un tanque de almacenamiento y otras obras complementarias, representa el punto de inflexión en la diversificación de la matriz energética nacional.
A partir del ingreso de esos 750 megavatios producidos por plantas del parque energético de San Pedro de Macorís, que antes generaban con fuel oil u otros derivados de petróleo, las empresas distribuidoras tendrían un ahorro de 600 millones de dólares al año.
El propio jefe de Estado reveló que durante su gestión de poco más de siete años, el Gobierno ha transferido al subsector eléctrico unos 13 mil millones de dólares para reducir el déficit generado por el alto costo de la generación eléctrica, cifra exorbitante que representa más del 6% del Producto Interno Bruto.
Con el funcionamiento de ese gasoducto, además de disminuir el valor de la factura petrolera, también se reducirá en un 30% los costos de producción de la empresa minera Barrick Gold, lo que significará un incremento en la participación del Estado en los beneficios que genera.
Como si fuera poco, el proyecto de cambio de petróleo por gas natural en el parque energético de San Pedro de Macorís ayuda a reducir los efectos de los gases invernaderos, con lo cual República Dominicana expresa voluntad de cumplir con el Acuerdo de París.
Se ha dicho que durante el primer semestre de 2020, el sistema energético nacional operaría con un 25% a base de energía generada por gas natural, carbón vegetal, eólica, solar y de biomasa, lo que colocaría al país a la vanguardia de Centroamérica y el Caribe en materia de diversificación eléctrica.
Ojalá que el punto de inflexión, del que con toda propiedad habla el Presidente, se consolide con la pronta firma del pacto eléctrico que garantice de manera definitiva que el subsector eléctrico se convierta en una locomotora y no en retranca del desarrollo como lo ha sido hasta el sol de hoy.

