Opinión

Puntos… y picas…

Puntos… y picas…

Obama y América Latina
SANTIAGO.–
Las relaciones entre Estados Unidos y América Latina, en especial con Cuba y Venezuela, luego del ascenso al poder  de  Barack Obama, tomarán sin dudas nuevo giro y esto es más evidente después de la Quinta Cumbre de las Américas, realizada el fin de semana último en Trinidad-Tobago, pese a que no se logró  acuerdo unánime para una declaración, a pesar de que hubo consenso.

El consenso indica que hay posiciones favorables a cambios que deben ser más elaboradas, ponderadas y viabilizadas, que requieren  más tiempo en el ámbito de la diplomacia y que hay puntos coincidentes y aparente disposición a iniciar tareas comunes en aspectos como el crimen organizado, la capitalización de entes financieros y la cooperación económica.

Venezuela, por vía de  Hugo Chávez, le ha ofrecido un ramo de olivo a Obama con su declaración de “quiero ser tu amigo”, además de tenderle la mano en un gesto que hay que verlo más allá del protocolo, porque el norteamericano se muestra amigable y sin dudas encarna un nuevo estilo de liderazgo  en medio de la crisis.

El final del bloqueo  de Estados Unidos contra Cuba, vigente hace  48 años pese a resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas para su levantamiento, parece estar a la vuelta de la esquina y el reinicio de sus relaciones diplomáticas y comerciales comienza a matizarse con flexibilidades de Obama sobre remesas y viajes.

El ciclo político de América Latina marca el predominio de los gobiernos con tendencia a la izquierda y la reafirmación de los autodeclarados socialistas con los casos emblemáticos de Cuba y Venezuela, además de que  este fenómeno se expande, como la última victoria en El Salvador con la elección del presidente Guillermo Funes.

En  este panorama, la República Dominicana toma papel protagónico y el presidente  Fernández dimensiona su liderazgo en el ámbito internacional, cuando la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, revela su interés de que el quisqueyano sirva de puente y mediador para conciliar la potencia con Latinoamérica.

Las imágenes de momentos de distensión, fuera del protocolo de Estado, revelan que Fernández mantiene una relación que trasciende las formalidades y parece de cercana amistad con figuras como los presidentes de Brasil, Luis Inacio Lula Da Silva, y de Colombia, Álvaro Uribe, a más de su conocida proximidad a Hugo Chávez y los recientes piropos de Fidel Castro.

Los planteamientos del mandatario dominicano han tenido eco entre sus pares del hemisferio, desde las críticas a la economía de casino y sus propuestas de financiamiento para superar la crisis, hasta sus recientes opiniones del final de la guerra fría en lo concerniente a Estados Unidos frente a los países de América Latina.

 La figura de Fernández gana más espacio, se le reconoce como buen orador, mediador y conciliador, hombre actualizado en temas mundiales y privilegiado entre intelectuales con posiciones de mando en las democracias latinoamericanas.

El Nacional

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