Opinión

Puntos… y picas…

Puntos… y picas…

10 años de privatización
SANTIAGO.– La crisis en el servicio de energía ha sido un dolor de cabeza para el país y dentro de las fórmulas para superarla se aplicó la denominada “privatización” de la Corporación Dominicana de Electricidad, que acaba de cumplir 10 años y, sin embargo, los problemas persisten.

El 2 de diciembre de 1998 el gobierno de Leonel Fernández anunció que la CDE era dividida en 7 unidades de negocios y una corporativa que operarían como empresas independientes y abarcarían la parte de generación de energía, transmisión, distribución y comercialización.

En ese momento, en la mitad del primer gobierno del Partido de la Liberación Dominicana, era la fórmula salvadora para resolver los problemas de la deficitaria CDE y terminar la época de los terribles y prolongados apagones que un funcionario prometió acabar en pocos meses.

Era el “boom” de las políticas neoliberales como panacea de la crisis, con la llamada “privatización” no había dudas de que se iniciaría una nueva época de luz que dejaría atrás la ineficiencia gubernamental y que haría olvidar para siempre los fastidiosos apagones y su secuela de irritación colectiva. Y no habría excusas ni motivos para culpar al gobierno.

Con el paso del tiempo,  el problema persiste en un tercer mandato del PLD y del presidente Fernández, con una administración de Hipólito Mejía y el PRD de por medio, ninguna de las cuales ha logrado dar en el clavo de la solución, mientras el gobierno paga cada año cientos de millones de dólares del déficit eléctrico.

Los funcionarios gubernamentales del sector y el propio presidente de la República presentan como “logro”, cuando tratan el tema, que éste o aquel año el déficit será reducido en equis millones de pesos, pero sin embargo se sigue admitiendo que el Estado, los contribuyentes, deben pagar una millonada para sostener un sistema ineficiente y que es oligopólico.

A pesar de estar dividido en siete entes, la generación la controlan unos cuantos y es donde comienzan los problemas y está la gran tajada del negocio, con la instalación de plantas por montones, siempre se traen barcazas y hay que comprar lo que sea, pero hay que hacerlo en busca de beneficios.

Además, con lo de la fijación del precio es otra historia, clave para los negociantes, pues resulta insólito que se premie al generador más ineficiente, el de mayor costo de operación, que sirve de referencia para la tarifa.

Es algo como para estúpidos, o difícil de entender si se le aplica la racionalidad.

Se vende una acción, la “privatización”, como solución a la ineficiencia, se siguen comprando plantas en dólares, aumenta la capacidad, pero hay crisis cíclicas por problemas financieros.

Y lo más extraño, se vuelve a la situación  de hace diez años cuando el Estado recompra las “Edes”.  Cualquiera puede pensar que se trata de un sector controlado por una mafia supranacional y supragubernamental, que vive del caos.

puntosyenfoques@hotmail.com

El Nacional

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