Obama no es un mago
SANTIAGO. Son numerosas y comprometedoras las expectativas por el ascenso al poder y ejercicio como gobernante de la nación más poderosa del mundo del presidente norteamericano Barack Obama, tanto interna como externamente, que puede pensarse que el joven mandatario es o deberá ser un mago.
Su toma de posesión fue un gran acontecimiento mediático seguido por millones de personas, en el mismo lugar en vivo, y en resto del mundo en tiempo real por la televisión satelital que directa o indirectamente involucró a la aldea planetaria en la era de la comunicación.
Si bien la juramentación de Obama marca el antes y después de la era Bush y del fracaso de las políticas neoliberales, que obligarán a abrir una etapa de cambios, éstos no ocurrirán de la noche a la mañana, son procesos que deben darse, y en el plano económico, las grandes transformaciones no tienen precisión matemática ni calendario.
Obama tiene dos frentes, uno interno y otro externo, con dos situaciones, la económica y la política, ambas con múltiples implicaciones.
A lo interno, la principal preocupación de los norteamericanos es la crisis económica. Falló el neoliberalismo.
A lo externo, el belicismo norteamericano punta de lanza de la Administración Bush, es el principal asunto que el nuevo presidente debe encarar y que tendrá en Hilary Clinton, como secretaria de Estado, la figura que marcará la nueva política exterior.
El discurso inaugural de Obama tiene frases lapidarias, como: Sepan que los retos serán enfrentados, el fin de los reclamos mezquinos y dogmas desgastados, que ha llegado el momento de hacer a un lado las niñerías, a partir de hoy comenzaré a trabajar para rehacer a Estados Unidos, y sobre la economía que demanda acciones audaces, nueva era de responsabilidades.
La política exterior estadounidense tiene múltiples facetas que, además de las invasiones guerreristas, toca aspectos de derechos humanos como la prisión de Guantánamo, de lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, así como de control fronterizo que afecta a millones de latinoamericanos.
La orden ejecutiva de Obama que dispone el cierre de la prisión de Guantánamo, Cuba, en doce meses indica que tiene la intención y decisión de eliminar un punto oscuro en materia de derechos humanos, aunque advierte que su país no claudicará en asuntos de seguridad y lucha contra el terrorismo.
La flamante secretaria de Estado, Hilary Clinton, se estrenó con la designación de funcionarios claves para misiones en puntos conflictivos del mundo en que es determinante la política exterior yanqui.
Muchos y múltiples son los asuntos por encarar para Obama. Hay que darle tiempo, estar consciente de que no tiene varita, no es mago, y, por muy buenas intenciones personales que tenga, es pieza clave de un sistema y la cabeza del imperio.
puntosyenfoques@hotmail.com

