Los políticos habilidosos, también exitosos, entre muchas razones de este aprecio son asesorados por buenos consejeros y tratan de que palabras y acciones se orienten a satisfacer las expectativas de la mayoría, que es como decir poner sus oídos para escuchar al pueblo.
Tratan de estar en sintonía con la gente común y le hablan en lenguaje llano no chabacano, con sentido práctico y didáctico, sin perder la solemnidad de la función pública y evitando el reiterado uso de sofismas.
Los políticos respetuosos de la población tienen presente que el pueblo no es tonto, que mentiras reiteradamente apoyadas con manipulación mediática no son convertidas en verdad y que tarde o temprano se les ve el refajo.
En política moderna es clave el uso de tecnologías de información y los medios de difusión masiva son el nuevo escenario para exposición y debate de ideas, que le confieren carácter espectacular para amplificar aciertos y también entuertos, así como para influir en la opinión pública.
Los estudios del mercado electoral mediante encuestas y sondeos de percepción son valiosa herramienta para retratar en un momento la preferencia respecto de figuras y acciones de gobierno, así como expectativas ante el porvenir inmediato.
El equipo gubernamental del Partido de la Liberación Dominicana y la élite pensante de su comité político está más que consciente de esto, utiliza herramientas modernas, tiene unidades especiales para estudios de medios, preferencias y posicionamiento, además de aliados claves en la prensa. Sin embargo, los dirigentes del PLD admiten lopeores niveles de simpatía hacia el gobierno y el presidente.
El PLD actúa en la línea equivocada y de espaldas a la población. La credibilidad del presidente Leonel Fernández es seriamente cuestionada por personas del pueblo común, en vehículos del transporte y terminales de pasajeros, en conversaciones en oficinas públicas y entidades privadas.
Se percibe un rechazo al gobierno e ignorancia irreverente hacia Fernández cuando habla. Es mal síntoma, tiene que revertirlo y poner oídos en sintonía con el pueblo.

