Opinión

Puntos… y Picas

Puntos… y Picas

El ascenso a la jefatura del gobierno municipal de Santiago por el alcalde Gilberto Serulle, postulado en la boleta del Partido Revolucionario (PRD), ha estado rodeado de expectativas que pudieran resultar excesivas, al mismo tiempo que se inaugura un sexenio de anunciadas novedades atípicas.

El que fuera diputado  por el Partido de la Liberación Dominicana hasta el pasado lunes, ahora respaldado por el PRD, se impuso, desafiando el poder presidencial de la agrupación de la que fue expulsado y atrayendo el apoyo de un sector de peledeístas disgustados.

Serulle estrena un período cargado de populismo, en refuerzo de la tradición perredeísta, basado en promesas de empleo proporcional para militantes del PRD, PLD y otros aliados y del anuncio de obras que desbordan la competencia edilicia.

Los pasados ocho años de dos gestiones consecutivas del reformista José Enrique Sued sirvieron para consolidar un estilo basado en la profusión de pequeñas obras en desmedro de los megaproyectos, con excepción del Eco Parque Rafey, cumbre de realizaciones municipales en cualquier período.

El ayuntamiento de Santiago tiene pendiente  encarar asuntos básicos, competencia primaria de sus autoridades.

Las expectativas pueden ser excesivas respecto a Serulle y sus seis años, porque problemas como planificación urbana, tránsito y transporte, alcantarillado, contaminación visual y sónica, mercados municipales y saneamiento, requieren de megaproyectos y respaldo  más allá de Santiago.

Llegó la hora de las acciones, no es suficiente la declaratoria de primer municipio “socialista” del país. Hay que sumar voluntades para aprovechar la euforia y fiebre política que concita el “serullismo” que, como escobita nueva, parece barrer con todo.

Ahora hay que dejar actuar al alcalde Serulle y sus variopintos colaboradores, darle la tregua evaluativa de los tradicionales primeros cien días, para que descargue toda la fuerza que exhibe junto a su equipo que quiso tomar posesión antes de tiempo. Ya tienen seis años para demostrar eficiencia.

El Nacional

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