La realización del Festival Presidente de Música Latina es uno de los más agradables acontecimientos nacionales, de extraordinaria proyección internacional, de los últimos años, que convoca multitudes a disfrutar alegremente por tres días y se convierte en gigante válvula de escape de la cotidianidad.
Esta actividad, montaje de primer mundo con uso de tecnología de punta en materia de espectáculos y concentraciones multitudinarias, es una ratificación del liderazgo de una marca y grupo empresarial que es ejemplo de eficiencia, calidad y responsabilidad social corporativa, como Empresas León Jimenes.
El festival permite al pueblo desconectarse de los problemas cíclicos y del bombardeo mediático de diatribas politiqueras y la presentación continua de temas noticiosos que se constituyen en entretenimiento insustancial para el morbo público.
Se trata de otra cosa. Es un acontecimiento que atrae no sólo nativos sino extranjeros, que está posicionado entre los mejores y, sin quizás, es la mayor presentación artística en conjunto en América Latina, que concentró este año en las tres noches alrededor de 150 mil personas y una cartelera de estrellas de la música para audiencias de jóvenes y adultos.
El montaje fue más que espectacular este año. Quizás se retribuyó así al público que no disfrutaba del festival desde 2005, versión anterior a la de 2010
Todo esto evidencia el liderazgo de marca y del grupo que la sostiene, además de ser motivo de orgullo nacional, por cuanto es del país que se habla en el exterior y es el Festival Presidente la referencia para comparaciones que muestran una cara positiva de los dominicanos y su empresariado líder.
La calidad de los artistas nacionales también se vio fortalecida desde los populares bachateros, los estridentes grupos juveniles de ritmos contemporáneos y los grupos merengueros tradicionales que pusieron a vibrar al público, en tres noches que pasarán a la historia como las mejores del Festival Presidente de Música Latina.

