Opinión

Puntos… y Picas

Puntos… y Picas

El presidente de la República ha puesto en el tapete la necesaria y urgente adecuación y actualización de la obsoleta legislación sobre medios de comunicación, conforme las realidades de nuevas tecnologías de la información.

Este asunto abre una interesante controversia sobre el control de la prensa, la intervención del Estado como órgano regulador y la sensible epidermis de quienes defienden a ultranza la libertad de expresión.

Las leyes de prensa están desfasadas. Ya cumplieron su cometido y, sin embargo, siguen vigentes a la distancia de medio siglo en circunstancias muy distintas a las de su origen y pese a la necesidad de cambios para responder a nuevas realidades.

La ley 6132 de Expresión y Difusión del Pensamiento surgió a poco de salir de una dictadura y el reglamento 824, que crea y regula la Comisión de Espectáculos Públicos y Radiofonía, fue establecido ignorando la televisión que apenas nacía, cuando no existía el teléfono móvil y  menos la Internet.

La creación del Indotel y su legislación 153-98 fue un paso de avance con asesoría internacional para adecuar, desde el punto de vista tecnológico, el sector telecomunicaciones y prestación de servicios en competencia, pero no regula los contenidos.

La multiplicidad de medios obliga a leyes sectoriales que ormen un Código de Comunicaciones, como ha planteado el presidente Fernández, y  se avanza con la legislación de cine. Falta sustituir la 6132 por una que abarque la prensa en sentido amplio y otra para audiovisuales, que reemplace el reglamento 824.

La intención de modernizar esta legislación no es nueva, se formó una comisión hace años y se hicieron consultas, pero como nunca es más oscuro que cuando empieza a amanecer, ya es público el anteproyecto presentado por los comisionados.

Si existe la voluntad política por impulsar estas iniciativas, los hacedores de opinión y trabajadores de los medios deben tomarle la palabra a Fernández para lograr en el breve plazo que el Congreso Nacional actualice y modernice estas legislaciones.

Es necesario ampliar  en otra entrega.

El Nacional

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