Opinión

Puntos… y picas

Puntos… y picas

Probablemente la noticia mundial del año 2010 sea el exitoso rescate de los 33 mineros atrapados durante 70 días a 622 metros de profundidad en una mina en Copiapó, Chile, acontecimiento seguido por millones de personas a través de la televisión.

Este singular caso tiene muchas aristas, ninguna por encima del factor humano como elemento clave, porque se trató de un salvamento colectivo de personas en peligro de muerte, incomunicadas, indefensas.

El crédito principal es para el gobierno del presidente Sebastián Piñera, quien asumió el liderazgo, unió voluntades, generó solidaridad  y, con  manejo profesional y ético de las tareas, logró el milagro de devolverlos a tierra sanos y salvos.

Fue un acontecimiento mediático con pocos precedentes. Es inusual que las cadenas norteamericanas interrumpan programaciones para seguir un suceso desvinculado de su cotidianidad, y que televisoras europeas tomaran la señal “en vivo” facilitada por el gobierno chileno.

Los mineros se han convertido en celebridades, atractivas para producciones cinematográficas y literarias, con 33 historias distintas, con la impronta del suceso único que recibió difusión mediática global pese a no ser noticia catastrófica, de conflictos políticos, económicos, étnicos, en fin, es el lado positivo con una enorme carga emotiva de interés humano.

A comunicadores y medios masivos de divulgación este suceso y su despliegue enseñan que lo humano está por encima de todo, nada material tiene más valor que la vida, lo positivo también es noticia y el público debe ser alimentado con historias menos morbosas, que despierten la sensibilidad y convoquen la solidaridad, como lo sintió el pueblo chileno.

El gobierno de Piñera ha resultado fortalecido, quedan asuntos por resolver alrededor del caso, tanto judiciales como laborales y en el plano interno de la administración chilena, todo lo cual no opaca la euforia  global y el episodio de altísima sensibilidad humana que éstos, hasta hace poco anónimos y humildes trabajadores, protagonizaron con final feliz.

El Nacional

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