Opinión

PUNTOS…  Y PICAS

PUNTOS…  Y PICAS

La más decepcionante, contradictoria y lúgubre designación del presidente Danilo Medina, hasta ahora, es ratificar al antiguo presidente de la Comisión Nacional de Ética y Combate a la Corrupción que ha sido transformada en nuevo ente con atribuciones hasta inconstitucionales.

La Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental es el nuevo engendro oficial puesto en manos de inteligencia maldita, del fundamentalismo racista y la patología derechista representada en una figura loada desde el poder, emulada y admirada por el anterior inquilino palaciego.

Es una malísima señal de Medina. Si se acepta el lema “continuar lo que está bien”, el espaldarazo a este personaje funesto significa que el “trabajo” de la disuelta Comisión Ética y su cabeza fue satisfactorio.

O se confundió el nuevo mandatario y está devolviendo el favor político del personaje, vía su “partido”, al encabezar la parte sucia de la pasada campaña electoral en contra del principal candidato opositor.

Sea cualquiera de las dos variables, la decisión presidencial es un desatino que, inclusive, comporta elementos contradictorios por la naturaleza de las funciones del nuevo ente y evidentes conflictos de intereses que encarna esta inteligencia maldita.

¿Cómo es posible ser zar de la “ética” en defensa del Estado, con despacho palaciego y al mismo tiempo representar en los tribunales, como abogado, los intereses de acusados y condenados por estafa contra el mismo Estado? Sobra cualquier referencia al caso Baninter, para los desmemoriados.

¿Cuáles son los resultados de la gestión anterior en ética y combate a corrupción?  Fracaso total. ¿Cuáles sus aportes a la institucionalidad? Ninguno. ¿Cuál es la tasa de rechazo del personaje protagonista de  la cruzada “moralista” del Estado? Elevadísima.

Quizás se repita lo hecho por Fernández en 1996, cuando en su decreto inicial nombró al procurador general de la República y lo encargó de dirigir la campaña anticorrupción. Valore usted ese “bulto” en el tiempo.

Sin considerar la inconstitucionalidad de nuevas competencias de la súper comisión, con esta decisión el presidente Medina ha puesto virtualmente la iglesia en manos de Lutero.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación