Opinión

Puntos… y picas

Puntos… y picas

Extradición histórica

La figura de la extradición acaba de tener, por primera vez en el país, una dimensión sin precedentes al cumplirse el acuerdo bilateral entre Estados Unidos y República Dominicana en la forma en que nunca había ocurrido.

El gobierno estadounidense entregó un ciudadano norteamericano a autoridades nacionales para ser juzgado conforme la ley nativa, por el cargo de homicidio contra un sargento de la Policía , luego de haber sido declarado rebelde.

Es el caso del prófugo Jefry Alejandro Peña Bencosme, quien abandonó el país en octubre de 2004 por el aeropuerto internacional del Cibao, a menos de cinco horas de un juez haberle aplicado como medida de coerción la “prisión domiciliaria”.

A este joven de origen dominicano se le atribuye ser el autor de la muerte del sargento Santiago Fortuna, de la Policía , en un hecho ocurrido en la avenida Juan Pablo Duarte frente al sector Las Bromelias, de Santiago.

El tratado de extradición de Estados Unidos y el país, del 19 de junio de 1909, compromete a los dos gobiernos a entregar a la justicia a los acusados o convictos de delitos cometidos dentro de sus jurisdicciones.

En principio hay que resaltar que la traída al país del fugitivo es un logro de la gestión del Ministerio Público, iniciada por el anterior fiscal de Santiago, Raúl Martínez, y continuada por la titular actual Yeni Berenice Reinoso, quien desde entonces siempre estuvo al frente de las diligencias.

Las autoridades dominicanas, vía la Procuraduría General de la República cumplieron todos los requisitos frente a autoridades norteamericanas, y esto permitió la materialización de la extradición.

Es la primera vez, y esto sí puede ser lo más importante, que el proceso de extradición mediante el acuerdo entre Estados Unidos y el país se cumple “de allá para acá”, porque, hasta ahora, ha sido el Estado dominicano el que ha entregado a sus ciudadanos para ser juzgados conforme a la ley norteamericana, sobre todo en asuntos vinculados con el narcotráfico.

Es una buena demostración de cooperación internacional contra el crimen, que ahora parte de cero en el país y, de seguro, aportará aspectos interesantes en el fondo, además sirve de lección para que no haya impunidad.

El Nacional

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