Opinión

PUNTOS… Y PICAS

PUNTOS… Y PICAS

El presidente Danilo Medina consolidó la diferencia respecto a su antecesor con el discurso por los cien días de gobierno con frases que marcarán su ejercicio y servirán al juicio de la historia, en alocución nacional calificada como positiva y esperanzadora, pese a notorias omisiones.

Los temas candentes fueron tratados a conveniencia. La reforma tributaria, así mismo calificada por él, fue defendida como mecanismo para cumplir cuatro objetivos fundamentales que tocan la justicia impositiva, evasión fiscal, estímulo a microempresas y metas de desarrollo.

Su mensaje fue bien estructurado y elaborado para referirse a las protestas de jóvenes contra la herencia del gobierno pasado, presupuesto para educación, creación de empleo e inseguridad ciudadana, además de pasar balance al centenar de días como jefe de la administración pública.

Medina detalló las acciones desarrolladas en este tramo en que no se le dio la tregua tradicional, marcó diferencias con realizaciones orientadas a combatir la pobreza, reiteró austeridad y aspiraciones éticas, aunque obvió aspectos como corrupción, agujero eléctrico y presupuesto.

Sus palabras parecen lapidarias. “No vine a la Presidencia a convencerlos con discursos ni medias verdades”, alusión indirecta a Leonel Fernández, aunque al mismo tiempo le tira la toalla con el símil de “borrón y cuenta nueva” por aquello de no “lanzar piedras hacia atrás”.

Quizás esta fue la parte más infeliz y desilusionada de su alocución al echar por la borda expectativas de “hacer lo que nunca se ha hecho” contra la corrupción administrativa y evidencia de indelicadezas heredadas que cuestionan moral y éticamente la administración pasada de su propio PLD.

Al mandatario hay que darle el beneficio de la duda, dejar que madure su gestión y cómo encara retos inmediatos tales los déficits fiscal y eléctrico de cara al presupuesto de 2013, que cumple con educación, clave del desarrollo humano y económico.

El Nacional

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