PUNTOS… Y PICAS



¡Ecocidio en Santiago!

 

“En nombre del progreso” y sin explicaciones de las autoridades, en el corazón de Santiago se produce el mayor crimen ecológico de los últimos años en amplia parcela refundida para construir un centro comercial, de convenciones y hotel en las avenidas Estrella Sadhalá y Juan Pablo Duarte.

Arboles centenarios y endémicos de isla, como samanes, con la complicidad gubernamental han sido devorados por la furia de los negocios en nombre de la libertad de empresa y usufructo de propiedad privada sin importar el derecho colectivo al medio ambiente y recursos naturales.

Desde hace meses el crimen forestal está en progreso, pero no fue hasta la noche del domingo 8 recién pasado que se conoció su magnitud con el transporte, agravado por la nocturnidad, de enormes “cadáveres ecológicos” en patanas que taponaron el tránsito y no pudieron esconder el grave ilícito.

Lo paradójico de la historia es que para asuntos menores, como podar o eliminar un árbol en una vivienda, el ciudadano común corre riesgo de sometimiento judicial, sin embargo, ante la magnitud de esta deforestación sin precedentes, las autoridades dan la callada por respuesta.

Por la concurrida intersección transitan miles de vehículos con la consabida expulsión de dióxido de carbono o CO2 en grandes cantidades que tenían en esa esquina y bosque natural el pulmón absorbente de contaminación generada por el tránsito, que ahora desaparece por la deforestación.

Ante este hecho no hay acción ni explicación oficial, se invoca como justificación el usufructo de propiedad privada y el “progreso”, mientras se hiere al ambiente que se deteriora y la autoridad parece de vacaciones, ignorante de su responsabilidad o cómplice consciente del ecocidio.
¿Quién nos defiende?