Opinión

PUNTOS… Y PICAS

PUNTOS… Y PICAS

La observación y análisis del conjunto de fenómenos que se repiten de manera sistemática en la sociedad dominicana permiten evidenciar la situación de descomposición en diferentes segmentos conducente al caos generalizado que tiene como caldo de cultivo el proselitismo político.

Es aceptada la afirmación de que la capacidad de asombro de la gente está agotada, se perdió la sensibilidad social, valores y principios ruedan por el suelo como basura irresponsablemente lanzada a la vía, espeluznantes sucesos ocurren día a día y se advierte creciente pérdida de autoridad.

Estas señales negativas incluyen noticias antes infrecuentes y ahora cotidianas como incestos, violaciones, mutilaciones, prostitución infantil y un catálogo de hechos de violencia intrafamiliar como feminicidios, además de delincuencia ligada a la función pública, a militares y policías.

La ley existe para ser violada impunemente por el propio estamento responsable de hacerla cumplir, en un ejercicio de apariencia cosmética o formal de respeto, en teoría, versus la praxis que desdice el estado de derecho.

La campaña electoral es caldo de cultivo de todo. El irrespeto y la impunidad están a la orden del día, flexibilidad y tolerancia ante la ilegalidad, son parte de la “oferta” de quienes tienen poder y aspiran a mantenerlo aprovechando las bondades de ejercerlo en un país macondiano.

Muchas cosas están descompuestas. Comenzando por la célula social básica, la familia, en la que podría encontrarse el germen del deterioro progresivo del estado actual, con complicidad por omisión y comisión de  autoridades, del gobierno ocupado en asuntos particulares.

 No hay perspectivas de cambio a la vista, porque las ofertas electorales son, como dice la gente, “más de lo mismo”, de uno u otro color, los partidos mayoritarios representan similares intereses y no exhiben voluntad real para transformaciones estructurales.

El “debate” electoral es pura vergüenza. El tema recurrente es quién es más corrupto, a partir del criterio de que el ejercicio gubernamental de uno y otro gran partido está manchado de corrupción, con más o menos hechos escandalosos.

Hace falta tocar fondo y tratar de renacer con valores y ética.

El Nacional

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