Nuryn Sanlley es una suegra atípica. ….no es el estereotipo de la suegra que se mete en todo, mandona y conflictiva que nos han acostumbrado a ver en los escenarios…y, por qué no, en la vida real.
Por el contrario, en la comedia Que buena amiga es mi suegra, presentada este pasado fin de semana en el Palacio de Bellas Artes, Nuryn (Genanina) nos muestra a una suegra, como hay muchas, humana, divertida y sobre todo, buena consejera.
Esta dama del teatro dominicano vuelve a demostrar sus grandes dotes histriónicas, provocando hilaridad en el público que disfruta de principio a fin esta puesta en escena integrada por un elenco sin desperdicios.
La obra escrita por el dramaturgo y actor dominicano Franklin Domínguez, puesta en escena en 1983, protagonizada por doña Moniná Solá, adquiere esta vez otro color. Adecuada a los nuevos tiempos con música actual. De la mano del director Enrique Chao, quien, además de dirigir logró una excelente adaptación del guión permite a sus intérpretes lucirse, con argumentos ligeros, pero muy bien llevados.
Irving Alberti (Julio), el yerno, sorprende y convence por la fuerza que imprime a su personaje y hace de cada uno de sus parlamentos un motivo para reír. Laura Leclerc (Lidia), la tartamuda esposa, se luce y demuestra su experiencia en el teatro con un personaje convincente. Miguel Lendor (Papachín), actor y bailarín, es Claudio, un intruso que vive en la casa de la pareja de esposos, está fuera de serie, imprimiéndole jocosidad y fuerza a un personaje con el que demuestra su gran talento.
Javier Grullón (Siemprealegre), el benjamín del elenco, continúa un trayecto promisorio en las tablas, con una capacidad para desdoblarse e interpretar convincentemente su personaje.
Trama
Julio es lo que se llama una persona trabajólica, no bien llega a la casa luego de un día de trabajo dedica el tiempo libre a estudiar.
Mientras Lidia, la esposa, es una ama de casa que vive pendiente de su pequeño hijo y las necesidades del esposo.
Desde hace un buen tiempo comenzó a tartamudear al dirigirse a su marido, por temor a las respuestas que éste le pueda dar.
Cansada de la situación llama a su madre (Genanina), quien reside en Miami, para que acuda en ayuda de su matrimonio. La idea molesta a Julio, pero no tiene más remedio que ir al aeropuerto a buscar a su suegra.
Al enterarse de la noticia el entrometido Claudio trata de predisponer a Julio ante la llegada inminente de Genanina, pero Siemprealegre lo convence de que lo tome por el lado positivo.
Todos se llevan la grata sorpresa de que se trata de una suegra moderna, divertida, quien en la primera noche se lleva a su yerno a una discoteca y se convierte en la consejera matrimonial que logra salvar la relación de la joven pareja.

