Opinión

¿Qué es la verdad?

¿Qué es la verdad?

Cuando el Hijo del Hombre  dijo, en presencia de Poncio Pilato, haber traído la verdad, el procurador romano, acorralado por la imponente personalidad de Jesús, solamente atinó a decir:. ¿Qué es la verdad? Sabido es que no tuvo el valor de esperar la respuesta  del Mesías, y optó por volver la mirada hacia atrás.

De haberle escuchado, su final en términos históricos hubiese sido más triste, tomando en cuenta  la poca autoridad que mostró en el proceso de condenación, donde, a pesar de que fue demostrada la inocencia del Enviado, el procurador decidió injustamente entregarlo al pueblo para que le diera muerte.

 Tan triste fue el final de este procurador de Judea, que sus acciones políticas se han perdido en la historia. Nadie supo más de él después de esa gran debilidad, o, dicho con más propiedad, después de esa gran ambición personal, puesto que todos los historiadores están contestes en que Poncio Pilato tenía temor de perder su puesto y  los poderes absolutos que tenía sobre Judea.

 De nada valieron las súplicas de su esposa Claudia Prócula para que dejara libre al Salvador. Inútil fue que lo proclamara inocente ante el bullicio de una muchedumbre que prefirió dar libertad a Barrabás y abonar con sangre el camino del Gólgota.

 Útil debe ser este diciembre, en el cual que se festeja el nacimiento del Hombre, para reflexionar  sobre el futuro de nuestro  mundo, tomando como estandarte el perdón. Gozosos debemos  recibir el mensaje del Dios hombre, para amarnos los unos a los otros y sacar de nuestros corazones ese egoísmo  que no nos deja avanzar en términos personales y mucho menos como Nación.

 No importa la religión que abracemos. Lo que importa es que nos unamos para luchar contra la

injusticia. Contra el hambre que acaba con la humanidad. Contra el narcotráfico que mata a nuestros jóvenes y amenaza seriamente nuestra vida en civilización.

La lucha debe ser sin descanso,  contra los políticos corruptos que empañan con su accionar el pensamiento de pulcritud enarbolado por Duarte, Juan Bosch y Peña Gómez.

 Debemos unirnos, pues, bajo el amparo de Jesús, para defender la soberanía de los países  pobres del mundo, para que se respeten los derechos de las mujeres. Para que se respeten los derechos de los niños del mundo. Para que los pobres puedan ser enterrados con dignidad. No puede, ni debe haber gloria eterna para quienes usan el nombre de Jesús para sacar provecho personal. No debe haber gloria eterna para los políticos corruptos que han dado a conocer a este país como uno de los países más corruptos y despilfarradores del mundo.

 No debe haber gloria eterna para quienes practican el agiotismo. Esa y muchas verdades deben decirse en este país antes que sea demasiado tarde.

 Que sirva, pues,  la figura de Jesús para  lanzar un grito de amor y perdón que arrope al mundo, ahora que es una aldea global.

El Nacional

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