Era el título de un programa de comedias de la televisión mexicana que conducía el humorista Héctor Suárez, en el que haciendo un uso magistral de la parodia humorística, presentaba la realidad del México moderno y su imperfecta democracia que al igual que la nuestra, todavía no termina de garantizar a los ciudadanos sus derechos fundamentales tan rimbombantemente consagrados en la Constitución.
Y es que para que la democracia sobreviva a la demagogia y el clientelismo es preciso que adquiera un sólido contenido moral, social y económico, en el marco de una clara estrategia de desarrollo nacional conforme la realidad prevaleciente en cada país; y en la medida que integremos a la juventud en estas actividades estaremos fortaleciendo este sistema en nuestros pueblos.
No habrá democracia real sin una consciente, responsable y activa participación de la juventud; pues, para impulsar la democracia tenemos que continuar construyendo y manteniendo su espíritu y visión de conjunto, sin exclusiones discriminantes ni privilegios irritantes, para que sea verdaderamente, un operante instrumento de representación, acción y expresión.
Desde ésta perspectiva los partidos socialdemócratas latinoamericanos, están en la obligación indeclinable de redoblar esfuerzos y desarrollar iniciativas innovadoras en aras de la organización y la formación sociopolítica de los ciudadanos aumentando sus niveles participación en posiciones de toma de decisiones.
El gran desafío para que la democracia sea un modelo funcional y efectivo de un auténtico gobierno del pueblo y para el pueblo, tiene que responder a la satisfacción de las necesidades y aspiraciones básicas de los gobernados, en todo lo relativo a los cinco elementos esenciales de la vida del ser humano: Educación: Entendido como el proceso continuo que permite habilitar para transformar la naturaleza en armonía ecológica y lo lograr una sana y creativa convivencia con sus semejantes.
En nuestra realidad se detectan notorios niveles de analfabetismo; carencias fundamentales en educación primaria (insuficiencia de planteles, personal docente, de materiales didácticos, etc.); altos niveles de deserción escolar en la educación media y universitaria. Salud: En los sectores medio y bajos, que constituyen la mayoría de nuestra sociedad, se advierte una baja ingesta proteico-calórica, agravada por el hambre y la mal nutrición, precaria situación que socava el desarrollo humano; y la falta de prevención sistemática de enfermedades atendibles.
El empleo
La baja capacidad industrial instalada y una carencia de empleos dignos y rentables, lo que afecta la población más joven; prevalencia de bajos e injustos ingresos individuales y familiares; explotación laboral de la niñez; ínfima capacidad adquisitiva de la población para conseguir los insumos que componen la canasta alimenticia básica.
En relación a este tema en el año 1989, el líder histórico del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), José Francisco Peña Gómez, afirmó que: La democracia económica comporta trabajo digno y bien remunerado, promoción del bienestar de las mayorías, organización mixta de la economía, responsabilidad compartida en el desarrollo y mecanismo de equilibrio y justicia social. El Congreso Nacional bien pudiera estar discutiendo el anteproyecto de ley denominado Del Primer Empleo, que según alegan sus críticos mutila principios legales y vulnera convenios internacionales en lo relativo a conquistas laborales referentes al preaviso y la cesantía, entre otras.
Vivienda: Baste con hacer constar que la actualidad el déficit habitacional en nuestra nación se sitúa en unas 930,000 unidades, éste crece en una preocupante proporción de unas 40,000 unidades por año.
Ha ello hay que sumar la precariedad en los servicios básicos (agua, saneamiento ambiental, recogida de basura, electricidad.
La falta de control público y el hacinamiento son terreno fértil para el cultivo de la violencia, la drogadicción y la promiscuidad. ¿Ante este panorama qué hacer?

