Aunque la primera sesión de diálogo entre Colegio Médico y Secretaría de Salud no arrojó ningún acuerdo, el solo compromiso de las partes de volver a reunirse constituye un signo esperanzador.
No debería esperarse que al primer apretón de manos entre los doctores Bautista Rojas Gómez y Waldo Ariel Suero, aflorara una solución definitiva a la compleja crisis del sector salud.
Resulta exagerado tildar como fracaso esa primera jornada dialogante, que monitorea monseñor Agripino Núñez Collado, porque los interlocutores han aceptado volver a reunirse a fin de intentar salvar un primer obstáculo.
El Colegio Médico reclama la reposición de médicos y enfermeras cancelados, como condición para continuar el diálogo, por lo que el secretario de Salud ha pedido tiempo para evaluar ese pedido.
Más que una negociación, el diálogo entre médicos y Gobierno debería convertirse en una provechosa tormenta de ideas que ayude a relanzar al sector salud y en especial al demacrado servicio hospitalario público.
Un posible acuerdo, además de aumento salarial, debería incluir algún tipo de relación laboral que garantice la presencia permanente de médicos especialistas en hospitales, y la seguridad de que los centros asistenciales serán dotados de medicinas y equipos para ofrecer a la población un servicio eficiente y digno.
Mojiganga
El presidente golpista y usurpador de Honduras ha llegado al colmo del atrevimiento de anunciar que impedirá el ingreso a esa nación del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), como parte de la delegación de cancilleres que viajaría a Tegucigalpa a gestionar el retorno de la democracia.
El señor Roberto Micheletti envió una carta al doctor José Miguel Insulza, en la que le advierte que el gobierno de facto no desea su presencia en Honduras ni ha sido invitado para formar parte de la mentada comisión mediadora.
La verdad es que ese pichón de dictador ha puesto de mojiganga a la timorata comunidad internacional.

