Lo correcto sería, para beneficio del lector, empezar diciendo que gracias al apoyo sin condiciones que el doctor Joaquín Balaguer le dio, en el año 1996, al doctor Leonel Fernández y al Partido de la Liberación Dominicana (PLD), aún cuando para ese entonces la organización morada estaba encasillada como la tercera fuerza política del país, ésta logró derrotar al Partido Revolucionario Dominicano (PRD), el cual llevaba como candidato presidencial al doctor José Francisco Peña Gómez.
Lo cual significa que los peledeístas condujeron el tren gubernativo, por primera vez, en el período 1996-2000. No pudiendo aprovechar la experiencia de su líder, maestro y hombre de Estado, don Juan Bosch, producto de su delicada condición de salud.
Posiblemente sus inexperiencias en el arte de gobernar llevó a los morados a cometer algunos yerros; y ya sabemos que en política los errores se pagan caros.
Para ese entonces el PLD era una organización política orgullosa de tener siempre levantada la bandera de la liberación nacional en medio de un sistema de gobierno democrático-representativo; y en donde sus adversarios, para bien o para mal de la sociedad dominicana, eran expertos maestros, con poderes inconmensurables, en el dominio del trabajo de carácter electoral.
Ahora bien, resulta que en política los cambios son insoslayables. Nada permanece estático; todo se mueve a favor o en contra. Razón por lo cual los dominicanos estamos obligados a recordar el proceso electoral del año 2000, a sabiendas que jamás volverá a repetirse.
De manera que aunque a simple vista parezca que el escenario es el mismo porque volverán a encontrarse, por segunda vez, quienes fueron los protagonistas del proceso electoral del año 2000, en realidad no será así.
Ambos actores ya no son lo que antes fueron. En el fondo multiplicidades de variables viven en constantes ebulliciones, las cuales originarán encendidos debates que veremos durante todo el trayecto del proceso electoral venidero.
Lo único cierto es que doce años después la coyuntura del presente vuelve a reunir, en el escenario político dominicano, aunque cada quien por su lado naturalmente, a los dos protagonistas del proceso electoral del año 2000, en donde salió triunfante el candidato de los blancos.

