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¿Quién recuerda a Carlos Goico?

¿Quién recuerda a Carlos Goico?

Carlos Alberto Goico fue un personaje urbano, singular, marcador e inolvidable. Era pintor autodidacta, expresionista. Había nacido el 14 de noviembre de 1952 y vivió como quiso hasta el 10 de julio de 2009.
Era un artista autoexcluido de la sociedad.

Llegó a convertirse en uno de los símbolos vivientes de la Zona Colonial. Quienes conocimos de su arte y su persona reconocimos a un artista de una producción incesante, con un estilo que hoy algunos coleccionistas ven revalorarse en sus paredes, pese a que él vendía sus pliegos por centavos para comprar cigarrillos, comida callejera y algo que fumar ilegalmente.

Era un paciente psiquiátrico que no recibió el apoyo necesario para tratar su esquizofrenia de tipo esquizoide. Estuvo interno en instituciones psiquiátricas y se dice que incluso se le practicó una lobotomía.

Carlos Alberto Goico

Me impresionaba su facilidad de palabra, su dominio de temas de la estética, sus reflexiones en torno al arte y la estructura social, y su propia definición ante el conglomerado: “El pintor maldito, porque el pintor maldito es el pintor que la sociedad no lo quiere, y no quiere la sociedad”. Carlos Goico, “Un pintor maldito”, 2007.

Sus primeras expresiones fueron en papeles de baja calidad, cartones manchados de café y cualquier otra superficie que pudiera obtener en sus manos. Sus lienzos, a veces, eran sábanas de moteles locales, pintadas con grandes trazos hechos con sus dedos, ya que una brocha no estaba disponible.

Para inspirarse, frecuentó los talleres de reconocidos pintores dominicanos, como Eligio Pichardo, Ada Balcácer y José Cestero. Muchas de sus obras consisten en retratos y rostros, detallados por los ojos ampliamente abiertos.

Extrañas abstracciones y figuraciones, inquietas e impactantes, pero atractivas. En su arte, Goico liberó sus demonios y sueños internos mientras entablaba conversaciones con alguien o algo que solo él podía escuchar. Goico rechazó vocalmente los cánones académicos y el establecimiento de arte elitista en la República Dominicana. En 1976 presentó su primera individual en la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña.

En 2004, una exposición tuvo lugar en el taller de Goico, patrocinada por el bar Falafel y coordinada por la antropóloga Soraya Aracena.