Opinión

QUINTAESENCIA

QUINTAESENCIA

La ciencia de la dialéctica y el método analítico histórico nos enseñan que siempre ha existido y existirá la lucha de contrarios, la unidad en la contradicción y la negación de la negación. Y hasta el dictador Ulises Heureaux (Lilís), con esa inteligencia y sagacidad que le caracterizaba, afirmó que en la política, como en la vida, todo genera su contrario. Juan Bosch dijo que esa idea parecía más de Carlos Marx. 

Pero en las sociedades atrasadas todo se extrema hasta hacerse ridículo. Las contradicciones, aunque no sean antagónicas, lucen como tales. Por cualquier nimiedad  desean la muerte del otro, y en las condiciones más terribles. Se parece mucho al viejo oeste americano de Hollywood, en que sobrevivía el que más rápido desenfundaba la pistola.

Esa realidad hace que las diferencias se pronuncien y los espíritus tétricos se solacen en sus bellaquerías.

Y todos terminamos pagándolo muy caro. Aquí el mérito ofende, el talento es defecto, la virtud es insoportable, el éxito causa ronchas y las perspectivas de materializar proyectos generan fuerzas contrarias que actúan como volcán en erupción: todo lo que toca lo destruye.

 Surge la necesidad de blindarse contra la maledicencia comprobada y contra la probable. El ex presidente Leonel Fernández, y presidente del oficialista Partido de la Liberación Dominicana (PLD), es un buen ejemplo a seguir para las personas que desean curarse en salud de los corrosivos efectos del medio en que debemos interactuar.

 Existe la percepción de que Leonel está blindado. Sus adversarios fortalecen esa creencia. Le acusan de haber designado en las Altas Cortes a los jueces que garantizan que ningún proceso judicial en su contra tenga éxito. Dicen que aprendió de la experiencia de otros ex presidentes que sufrieron prisión y condenas por no blindarse adecuadamente. Bajo ese criterio, toda acción en justicia contra Leonel es un error, en razón de que solo logra blindarlo más aún con una sentencia firme, definitiva, con autoridad de la cosa irrevocablemente juzgada que declara su inocencia. Resulta, por tanto, un mártir de persecuciones y objeto de envidias y resentimientos. Cierra todo debate sobre el tema. Aunque resulte lesionado en su imagen y los perseguidores crean que evidencian el blindaje, Leonel lucirá como víctima.

El blindaje de Leonel no depende de los jueces favoritos que pueda tener. Tiene que ver con el ejercicio prolongado y decente del Poder, que le hace inmune en la conciencia de la colectividad; con su don de gente, inteligencia, carisma, honestidad personal y formación intelectual, que le dan la áurea de una persona que debe ser preservada. Muchos actúan a su favor sin compromisos previos. Y hacen bien. Sí, es verdad: Leonel está blindado por estos motivos.

El Nacional

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