Página Dos

Radar

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Las huellas de la historia se borran en Santiago con el deterioro o desaparición de las casas coloniales. De 600 inmuebles que había en 2007, el Consejo para el Desarrollo Estratégico de Santiago calcula que apenas quedan 409. A ese ritmo, dentro de pocos años las casas coloniales en la ciudad norteña podrían quedar solo en el recuerdo. Ninguna de las razones que se invocan pesa más que el desinterés oficial en preservar un patrimonio que forma parte de la historia. Son casas de estilos republicano y victoriano, que, además de histórica, tienen un gran valor arquitectónico. Han debido protegerse con el mismo celo que se ha puesto en algunas especies, en parques y monumentos. El deterioro que había convertido algunas edificaciones en auténticas ruinas determinó que en 2008 el Estado invirtiera unos 250 millones de pesos en la rehabilitación de inmuebles localizados en el Centro Histórico de Santiago. Pero el esfuerzo no tardó en diluirse al cabo de relativo poco tiempo. Muchos propietarios y agentes inmobiliarios aprecian más su valor metálico de las viviendas que el histórico. El caso es que si las autoridades no intervienen Santiago podría quedarse sin la parte de la historia urbana que representan las edificaciones coloniales.

Todo, menos libros

La decisión del Consejo Universitario de la UASD, de cancelar el reconocimiento del Frente de Liberación Amín Abel, más que una acción loable es un acto responsable de sus autoridades que merece el reconocimiento y respaldo de toda la sociedad. Los dirigentes del Felabel no sólo han deshonrado el compromiso de defender los intereses de los estudiantes sino también la memoria de Amín Abel, quien ofrendó su vida abogando por un país con igualdad de derechos. En las experticias realizadas a los locales del Felabel se encontraron desde  objetos subversivos hasta una peluca, pero ningún elemento que relacionara la agrupación con la docencia universitaria ni la educación superior. Ojalá esta acción de las autoridades de la UASD sirva de escarmiento a otros grupos de facinerosos que su único papel ha sido entorpecer la docencia en esa casa de estudios.

El Nacional

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