Página Dos

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La unidad y fortaleza de su economía contribuyó a que América Latina, liderada por los países de Unasur,  impusiera su criterio para que la Organización Mundial de la Salud (OMS) aumente a mil millones de dólares los recursos para investigación de enfermedades que afectan a cientos de millones de personas. Expertos habían planteado que los tres mil millones de dólares que se invierten anualmente en investigación y desarrollo de enfermedades abandonadas son insuficientes para mejorar las condiciones sanitarias. A instancia de Brasil se consiguió que la Unión Europea  cediera en cuanto a la aprobación de un 0,01 del Producto Interno Bruto (PIB) para investigación. Estados Unidos, que ya destina el porcentaje, se mostró contrario a compartir conocimiento y, sobre todo, a la necesidad de seguir unas directrices. Pero la unidad y fortaleza de la región, liderada por los países de Unasur, terminó imponiéndose. Las epidemias que golpean a las naciones más empobrecidas testimonian la necesidad de más recursos para superar los dramas sanitarios. Se calcula que las enfermedades olvidadas afectan a más de mil millones de personas en el mundo, la mayoría pobres de las zonas rurales de los países menos desarrollados.

Fatal desenlace

No era lo que se temía, pero fue lo que ocurrió. La madre soltera secuestrada el miércoles último en Bonao fue encontrada muerta. El cuerpo de Bianca Quezada Paulino, de 27 años de edad, fue hallado mutilado, quemado y putrefacto. Desde un primer momento se sospechó del prestamista Nazario Lima, de 53 años, de quien se dijo había exigido un rescate un millón 200 mil pesos. Pero al entregarse a la Policía, Lima negó que tuviera que ver con el caso, aunque confesó que ciertamente Quezada Paulino había abordado su vehículo. Tras intensos interrogatorios el sospechoso habría confesado su participación en el crimen e incluso fue quien condujo a los investigadores al lugar donde se halló el cadáver.  El secuestro y muerte de  Quezada Paulino,  madre de dos niñas de 13 y 12 años, es otro signo sobre la violencia, no sólo de género, sino en sentido general, que cunde en el país. La saña le confiere un acento muy particular. Ahora sólo se espera que reine la justicia.

El Nacional

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