La disputa en el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) entró en una nueva fase con la suspensión de su presidente, Miguel Vargas Maldonado, dispuesta ayer por la Comisión Política. Sin embargo, al enrocarse al cargo y calificar su suspensión de ilegal y antiestatutaria la disputa se tensa todavía más. Y da lugar a un compás de espera, habida cuenta de que Vargas Maldonado ha recurrido la decisión ante la Junta Central Electoral (JCE). Desde que Hipólito Mejía se proclamó líder de la oposición era previsible cualquier tipo de sanción contra el presidente del PRD y gente de su entorno, algunos de los cuales fueron suspendidos y expulsados, en respuesta al papel que jugaron durante las elecciones. Algunos se sumaron públicamente o hicieron causa común con el candidato oficialista, Danilo Medina. Como presidente del PRD, la verdad es que su papel dejó mucho que desear. Muchos sostienen que apostó por la derrota de Mejía con la vana esperanza de heredar un partido que, por las circunstancias que fueren, obtuvo el respaldo del 46.95% del electorado. Durante el mismo proceso se sentía la indignación de los perredeístas, que también convinieron en una oposición firme, con la conducta de su presidente.
Visas en Haití
Se supone que se trata de un primer paso la intervención de los consulados haitianos en la expedición de los visados para entrar a República Dominicana. Porque el escándalo de la oferta pública de permisos, como si se tratara de víveres, a través de avisos en salones de belleza, peluquerías y otros establecimientos, se investigará a fondo para establecer responsabilidades. El infame negocio de las visas a 180 dólares tiene el agravante de que se ofertan con la ventaja de no depurar a los solicitantes. Es obvio que el escándalo, que tanto afecta la imagen de República Dominicana, no puede saldarse única y exclusivamente con la intervención de los consulados en Puerto Príncipe y otras ciudades haitianas. Los responsables de una práctica a la que en principio el Ministerio de Relaciones Exteriores ha dado visos de veracidad tienen que responder por un escándalo tan comprometedor. Los países que no exigen visado para ingresar a su territorio ponen determinadas condiciones.

